Violeta Reed — Novelas románticas

Los finales perfectos no existen

Los finales perfectos no existen

Ben Sharp piensa que los finales perfectos no existen, y mucho menos los de las comedias románticas. Desde que hace trece años se casó con la chica de sus sueños y al día siguiente todo se torció, dejó de creer en el amor y solo ha tenido rollos sin compromiso. Sin embargo, cuando ella aparece inesperadamente en Nueva York para pedirle el divorcio, él no lo ve como un cierre, sino como una oportunidad para volver a comenzar.

Kate Morgan es la heredera de un imperio millonario. Solo se ha salido del camino que estaba escrito para ella una vez: cuando se casó con Ben, el chico del que estaba enamorada y que su familia nunca aprobó. Jamás imaginó que él le rompería el corazón.

Ahora necesita que él firme el divorcio y sacarlo de su vida cuanto antes. El problema es que ese hombre atrevido, sexy y gracioso no está dispuesto a perderla por segunda vez.

Y ES QUE A VECES LO QUE PARECE UN FINAL ES SOLO EL PRINCIPIO.

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Violeta Reed

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Lo primero que voy a decir aquí es que: ¡¡¡soy autora de novela romántica!!! Aún me sigue pareciendo alucinante poder decir que soy escritora.

Por contaros un poco sobre mí: soy madrileña de nacimiento y californiana de adopción. Actualmente vivo en New York.

Lo de crear historias me viene desde que era bien pequeñita, recuerdo que siempre que no podía dormir me imaginaba cientos de historias de amor.

Antes de ser escritora me dediqué a otras áreas, entre ellas el marketing. Al final lo de escribir siempre ha estado ahí, y poder redactar blogs (entre ellos el mío) me acercaba un poquito más a mi pasión. Pero siempre sentía que faltaba algo, y ese algo era que yo he nacido para contar historias de amor.

Mudarme a Estados Unidos fue la oportunidad perfecta para poder formarme en escritura creativa, en las universidades Wesleyan y en Stanford (donde sigo aprendiendo a día de hoy).

Y por contaros algo más de mí: me encanta viajar, ver series y películas, leer y frikear. No puedo vivir sin escuchar música ni sin beber café. Y podría pasarme la vida entera comiendo croquetas y cualquier cosa que lleve Nutella.